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El reflejo habitual es apagar por la noche y subir fuerte por la mañana. Eso encaja con un convector, que reacciona en minutos. Aplicado a un techo radiante, que sube y baja despacio, hace trabajar la instalación a contratiempo todo el día. La factura sube y el confort baja.
Un termostato táctil conectado o un termostato por radio regula estancia por estancia, sigue el ritmo real de la casa y se maneja desde el teléfono. La diferencia entre una programación aproximada y una pensada se lee directamente en el consumo, sin tocar un solo tornillo de la instalación.
Poner el termostato en una pared al sol o atravesada por un tubo. Apagar del todo por la noche una instalación de gran inercia. Subir la consigna para compensar un aislamiento insuficiente, cuando unos milímetros de aislamiento reflectante habrían resuelto el problema en origen. Cada uno tiene su propio vídeo, y la sección Termostatos presenta los modelos disponibles.
Colocar, conectar y luego calibrar la sonda para que la consigna coincida con lo que de verdad se siente.
Un metro cuadrado, ninguna pared libre, y aun así una habitación fría todo el invierno. Hay una salida.
Cómo cambiaron los termostatos conectados la manera de gobernar la calefacción, y cuánto vale eso en confort y en gasto.
Empareje el termostato wifi y 4G Black Edition con su móvil y ajuste bien la temperatura de cada habitación.
Del primer encendido a la primera demanda de calor, con las comprobaciones que hacer antes de cerrarlo todo.
Gobernar la calefacción a distancia empieza por emparejar el termostato y el móvil. El procedimiento, filmado entero.
Un termostato semiempotrado pide muy poco material y no perdona la aproximación. Mostrado de principio a fin.