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35 m² de techo tensado radiante en Marsella

Publicado el: 05/06/2015 12:17:44
Categorías: Aislamiento fino reflectante , Obras de clientes , Techos radiantes y refrescantes

Treinta y cinco metros cuadrados, ¿y qué?

Una superficie pequeña se dimensiona exactamente como una grande. Lo que cambia es el margen de error: en treinta y cinco metros cuadrados una potencia mal evaluada se nota enseguida, porque no hay otra estancia que compense.

El cálculo no parte de la superficie

Parte de las pérdidas: orientación, acristalamientos, medianeras, aislamiento existente. Dos viviendas de treinta y cinco metros cuadrados pueden exigir potencias que varían el doble según su posición en el edificio.

El clima mediterráneo

Los inviernos son cortos, lo que hace breve la temporada de calefacción. Un sistema que sube rápido de régimen y se detiene igual de rápido resulta ahí más adecuado que un sistema de fuerte inercia, cuyo interés está en el funcionamiento continuo.

Lo que el techo calefactor no hace

No refresca. En el sur la cuestión del verano se trata aparte, bien con el aislamiento, bien con un sistema concebido para ello. Confundirlos lleva a decepciones fáciles de evitar diciéndolo en el estudio.

El confort de verano, aun así

El aislante reflectante colocado encima de la lona trabaja en los dos sentidos: retiene el calor producido en invierno y frena el que entra por la cubierta en verano. Es el único elemento de la instalación que sirve todo el año.

La regulación en una superficie pequeña

Una estancia de treinta y cinco metros cuadrados alcanza su consigna deprisa y la sobrepasa igual de deprisa si la sonda está mal situada. El termostato se coloca por tanto lejos de los aportes solares directos y de las ventanas, si no la regulación trabaja sobre una temperatura que no es la de nadie.

El instalador regional se presenta en la página Jeftic, y el confort de verano en la del R'BULL 13 mm.

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