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Aislar sin perder altura

Publicado el: 14/04/2021 15:02:30
Categorías: Aislamiento fino reflectante , Novedades y vídeos cortos , Obras de clientes

La cifra que bloquea la mayoría de los proyectos

Para alcanzar una resistencia térmica elevada, un aislante tradicional exige varias decenas de centímetros. Bajo un techo de dos metros y medio, ese espesor deja la estancia en una altura que nadie acepta, y el proyecto se detiene ahí.

Lo que dice la regla

La altura libre condiciona el carácter habitable de una estancia, y la práctica retiene habitualmente dos metros veinte como umbral bajo. Bajar de ahí convierte un dormitorio en un local anexo, lo que afecta al valor del inmueble tanto como al confort.

El razonamiento que hay que cambiar

Un aislante grueso frena la conducción, un aislante reflectante actúa sobre la radiación. Son dos mecanismos de transferencia distintos, y el segundo no necesita espesor para funcionar, solo una cámara de aire correctamente cerrada.

Lo que eso da en centímetros

Trece milímetros de producto, más la cámara de aire prevista por el sistema. El conjunto cabe en el plenum de un techo tensado o de un falso techo ligero, sin bajar el nivel acabado más de lo que lo habría hecho la sola decoración.

La contrapartida honesta

Un reflectante no sustituye un aislamiento grueso en todas las situaciones. Destaca allí donde el intercambio se hace por radiación y donde el espesor es imposible, lo que describe exactamente un techo en reforma.

El caso de los desvanes

Cuando hay sitio por encima, la cuestión no se plantea igual y un suplemento de espesor sigue siendo pertinente. Es en la reforma desde el interior, sin acceso al desván, donde el condicionante de altura resulta decisivo.

La comparación se desarrolla en la página aislantes gruesos y aislantes finos, y el producto en su ficha.

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