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Cuisines Zecchinon: la obra continúa

Publicado el: 23/11/2020 23:02:28
Categorías: Aislamiento fino reflectante , Novedades y vídeos cortos , Obras de clientes , Techos radiantes y refrescantes

La fase que nadie volverá a ver

Una vez tensada la lona, todo lo que queda detrás se vuelve inaccesible. Las imágenes de esta etapa tienen por tanto un valor particular: son el único rastro visual de lo que realmente se colocó encima del techo terminado.

La fijación de los elementos calefactores

Se mantienen planos, sin pliegue ni solape, y a distancia constante de la cara trasera del revestimiento. Un elemento doblado sobre sí mismo crea un punto caliente, y eso es precisamente lo que elimina el control visual de esta fase.

La conexión

Cada zona se une a su alimentación con conexiones desmontables e identificadas. Esa identificación sirve para una eventual reparación, diez o veinte años después, cuando ya nadie recuerda el replanteo original.

Los ensayos antes del cierre

Se miden las resistencias y se comprueba la subida de temperatura zona por zona. Es el último momento en que una anomalía puede corregirse sin desmontar la lona, y por tanto el último en que cuesta poco.

El expediente entregado al cliente

Plano de zonas, fotografías antes del cierre, referencias del material. Ese expediente no tiene ningún valor el día de la recepción y un valor considerable el día en que un profesional deba intervenir sin conocer la obra.

El ritmo de la obra

Esta fase es la más larga en horas de mano de obra y la más corta en resultado visible. Es también aquella en la que una obra bien preparada se distingue claramente de una improvisada.

El inicio de la obra se cuenta en la página anterior, y el resultado en la del techo terminado.

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