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El sol fue el primer techo radiante

Publicado el: 10/09/2022 12:01:24
Categorías: Formación para instaladores , Techos radiantes y refrescantes

La referencia que nadie discute

El sol calienta la Tierra desde siempre, sin ventilador, sin conducto y sin mantenimiento. Está colocado arriba, emite radiación infrarroja, y apenas calienta el aire que atraviesa. Tres características que ningún radiador reúne, y que un techo puede reproducir.

Lo que cambia la altura

El sol no calienta igual al mediodía que en el horizonte. Cuanto más alto está, más superficies alcanza sin obstáculo. Un techo es el punto más alto de una habitación: ve el suelo, las paredes, los muebles y a las personas, y no se interpone nada.

La analogía con la iluminación

Nadie pone una bombilla en el suelo para iluminar una habitación. Se coloca en el techo, porque es desde ahí donde una fuente alcanza más superficies. La radiación infrarroja obedece exactamente a las mismas leyes que la luz visible, porque es la misma física.

La diferencia entre aire caliente y radiación

Un día de invierno soleado, el aire está frío y al sol se está caliente. La demostración se hace sola: no es la temperatura del aire la que decide lo que se siente, es la radiación que se recibe.

Lo que eso implica para una instalación

Reproducir ese efecto supone una gran superficie a baja temperatura en lugar de un punto caliente, y ningún obstáculo entre la fuente y las personas. Esas dos condiciones señalan al techo, y excluyen un aparato contra una pared detrás de un sofá.

El principio se desarrolla en la página por qué calentar por el techo, y la comparación con los demás sistemas en la página dedicada a la calefacción inspirada en el sol.

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