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Sundoor, el armario que calienta

Publicado el: 21/11/2018 19:17:13
Categorías: Puerta de armario calefactora

Lo que cambia en el día a día

La puerta se abre y se cierra como cualquier otra, no se calienta al tacto hasta el punto de molestar, y no hace ruido alguno. La diferencia se nota en dos sitios: la habitación sube de temperatura sin que se vea de dónde, y la ropa guardada deja de estar fría a la hora de vestirse.

El punto que no se esperaba: la humedad

Un armario cerrado, adosado a una pared fría, es el punto de un dormitorio donde más se estanca el aire. Ahí aparecen el olor a cerrado y a veces las marcas de humedad al fondo de los estantes. Una pared ligeramente templada suprime la condición que los hace nacer.

Lo que libera en la habitación

Un paño de pared entero, el que ocupaba el radiador, vuelve a quedar disponible. En un cuarto infantil o en una habitación de invitados, esa suele ser la diferencia entre un escritorio que cabe y uno que no.

El principio de funcionamiento se desarrolla en la página de presentación de Sundoor, y el producto se pide desde la página Sundoor, el armario que calienta.

El consumo, ya que la pregunta llega siempre

Una puerta calefactora no consume menos que un radiador de la misma potencia: un vatio sigue siendo un vatio. Lo que cambia es la manera de emplear esa potencia. Una gran superficie a temperatura moderada necesita menos potencia instalada que un punto caliente para dar la misma sensación, porque la radiación alcanza a las personas en lugar de calentar aire que sube al techo.

El gobierno

El producto se maneja a distancia como el resto de nuestros sistemas. En un dormitorio eso sirve sobre todo para programar un arranque corto antes de levantarse y un corte durante el día, y ahí está casi todo el ahorro posible en esa habitación.

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