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Techos radiantes en espacios de gran altura

Publicado el: 09/10/2019 11:40:52
Categorías: Aislamiento fino reflectante , Novedades y vídeos cortos , Obras de clientes , Techos radiantes y refrescantes

El momento en que calentar el aire se vuelve absurdo

En una habitación de 2,50 m de altura, calentar el aire funciona más o menos. A 4 m, la mitad del volumen calentado está por encima de las cabezas. A 6 m se paga por mantener en temperatura una capa de aire que nadie alcanzará nunca. La altura convierte un defecto menor en un sumidero.

Lo que la radiación cambia en la cuestión

Un emisor radiante no calienta el volumen, calienta las superficies y a las personas que ve. La altura del local no cuesta por tanto nada en energía: solo cambia la distancia entre emisor y objetivo, y por tanto la potencia por metro cuadrado necesaria.

El límite del procedimiento

La intensidad recibida disminuye con la distancia. Por encima de cierta altura un techo radiante a baja temperatura ya no basta y hay que aumentar la superficie emisora, bajar el emisor o subir la temperatura, lo que se acerca a la calefacción radiante industrial.

El arbitraje en la práctica

Se hace por cálculo, altura por altura, y no hay regla universal. Lo que cuenta es plantear la pregunta en el orden correcto: primero la altura y el uso, después la tecnología, nunca al revés.

El papel del aislamiento en estos volúmenes

Cuanto mayor es el volumen, mayor es también la superficie de pérdidas. Cerrar y aislar el plenum resulta por tanto más rentable que en una habitación corriente, porque el calor recuperado es proporcional a la superficie, no al volumen.

Una obra concreta a 6,50 m se cuenta en la página dedicada a los grandes volúmenes, y el caso de un espacio público en la de la ludoteca.

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