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Una obra de 190 m² en Atlantik Plafond

Publicado el: 10/03/2021 16:48:38
Categorías: Aislamiento fino reflectante

Lo que cambia entre veinte metros cuadrados y ciento noventa

En una estancia pequeña, un error se corrige en el día. En una gran superficie se repite idéntico en toda la extensión de la obra antes de que alguien lo note. Por eso un techo grande se prepara mucho más tiempo del que se tarda en colocarlo.

El reparto en zonas

Una superficie de ese tamaño no se calienta como un volumen único. Se divide en zonas alimentadas y reguladas por separado, en función de la orientación, los acristalamientos y el uso real de cada parte del local.

Los paños de lona

Por encima de cierta anchura la lona llega en varios paños soldados. La posición de las soldaduras se decide en el replanteo, teniendo en cuenta la luz rasante que las revelaría, y no en el momento de la entrega.

El tensado, cuestión de equipo

Una lona grande se tensa entre varios, en un orden preciso y a temperatura controlada. Es la etapa que distingue con más claridad a un instalador experimentado de un principiante, y no se corrige después.

La logística

Ciento noventa metros cuadrados representan varios rollos de aislante, metros de perfil y una cantidad de lámina que repartir. El almacenaje en obra y el orden de entrega pasan a ser temas propios de la planificación.

El control antes del cierre

En una gran superficie, la verificación zona por zona es el único método fiable. Cada zona se mide y se anota antes del tensado, porque una anomalía descubierta después cuesta el desmontaje completo de la lona.

La ejecución se detalla en la página de técnica de colocación, y la serie completa en la primera parte de la colocación.

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